Mujeres rurales en época de pandemia

En este nuevo contexto de aislamiento, el COVID19 nos afecta a nivel mundial y nos interpela a reflexionar. La pandemia es un riesgo para todes, pero afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables, a su vez dentro de estas poblaciones, las mujeres son aún más vulneradas. ¿Quién sostiene la higiene, la alimentación, la contención emocional, el juego? Sabemos que en la mayoría de los casos, las mujeres.

Por todo esto, queremos conocer más que nunca, cómo están las compañeras con las que trabajamos en diferentes zonas rurales de Argentina y Paraguay. ¿Qué significa el aislamiento en el medio rural? Entre tantos relatos sobre lo urbano, compartimos cómo atraviesan esta situación.

Ema vive en Chañar, La Rioja, y nos explicó que “acá en el pueblo se están realizando tareas de desmalezado y van a fumigar para mosquito y Chagas. Están cerrados todos los accesos de las rutas departamental y los negocios atienden por la ventana. En el campo la rutina de siempre pero sin salir al pueblo, va una persona y hace las compras. Los intendentes y funcionarios están donando sus sueldos. Con el tema de elaboraciones de dulces cada una en su casa. De juntarse nada. Acá en La Rioja hay mucho dengue, por suerte no hay mosquitos en el campo”.

Desde Los Colorados, en La Rioja, Naty nos contó que “estamos tomando todos los recaudos posibles por esta situación que se está viviendo a nivel mundial. Aquí todos en cuarentena no salimos, ni dejamos entrar a la reserva, está todo cancelado. El gobierno bien, están acompañando. En La Rioja capital lo que está sucediendo es que hay muchos casos de dengue, ya son más de mil personas afectadas. Se está trabajando en eso, fumigación, descacharreo, prevenciones de todo tipo. A veces se torna un poco difícil porque aquí en nuestro pueblo no tenemos negocios cerca así que sí o sí, nos tenemos que organizar para hacer las comprar para poder abastecernos”.

Lorena, desde Tostado Santa Fe, nos dijo: “Acá estamos, en esta situación un poco difícil y compleja, tratando de sobrellevar los días. El gobierno municipal acató la propuesta del gobierno nacional y lo decretado por el gobierno provincial de Santa Fe. Así que todas las actividades están paradas. Hay alguna circulación de personas pero a partir de las 5 de la tarde se cierran los comercios. Acá en Tostado no hay ningún caso confirmado o en estudio, sí hay acá en Ceres que es un pueblo bastante cercano. Las compañeras de la comunidad, me comunico con una o dos porque las demás no tienen teléfono, están bien, en sus casas. Las actividades que teníamos previstas fueron suspendidas. Ellas sí siguen sosteniendo algunas, las que participan en los merenderos y habían empezado a hacer los domingos, un almuerzo en el salón comunitario. Este fin de semana le prepararon a las niñas y a los niños viandas para que se lleven a sus casas y la merienda también. Aparece el hambre, muchos maridos de las mujeres son changarines entonces no tienen trabajo y está todo complicado”.

Débora, desde Jujuy, relató que «nuestra comunidad sufre porque cerraron un camino principal que comunica con todos los parajes, la gente que tiene camionetas o motos no puede pasar y si pasan pueden ir presos o tener problemas con la policía. Hemos hecho una nota al COE (Centro de Operaciones de Emergencia), primero solicitando que desbloqueen lo que bloquearon, porque nuestra comunidad necesita venir a buscar alimentos, medicamentos, venir al único cajero. Si bien es cierto que el COE ha puesto un vehículo para que recorra todos los parajes, no han podido llegar a cubrir esa demanda. Entonces la gente, como lo hace el resto del año, ha venido al campamento minero a buscar sus provisiones y se ha dado cuenta de que hay un maltrato, una discriminación por parte del COE local. Nos vimos aislados porque te impiden venir a buscar tus provisiones, cuando en realidad podrían habernos invitados y nosotros decir qué pensamos.

Las poblaciones rurales que se encuentran en cuarentena tienen dificultades porque no es lo mismo que un pueblo urbanizado, en las zonas rurales no tenés cajero, no tenés mercado, no tenés negocios que tengan todo, yo no me puedo movilizar como en los espacios más urbanizados. En este caso yo me tengo que venir 6 o 4 kilómetros, o 2 kilómetros el que está más cerca. Si querés comprar un medicamento no todos están habilitados para venderte. Es muy diferente a las zonas urbanizadas, hay gente que ante la falta de transporte, se traslada a caballo, caminando, muchos jóvenes tienen motos”.

Lucrecia en El Ceibal, Salado Norte, Santiago del Estero contó: «Todos los pueblitos de Santiago, al norte, están cerrados. Sin posibilidades de circular de unos a otros. La llevan bien pero en breve se va a complicar por la cuestión financiera, porque no están haciendo nada. Esto viene para largo. En las localidades del interior de Santiago las comisiones municipales se han puesto rápidamente de acuerdo con las organizaciones sociales, las iglesias y los docentes para sostener el día a día de las clases. Acompañando a los papás en el día a día del estudio. En los parajes, el movimiento de la gente es más pausado, se puede salir a hacer compras por la mañana y circular hasta las 6 de la tarde, después cada uno ya queda en sus casas. Se sale uno por familia. Los trabajos de campo, lo que tenga que ver con la producción, se está haciendo como se hace habitualmente pero con la preocupación de que no van a entrar los compradores a buscar carbón. En relación a la gestión del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) para los que tenían la Asignación Universal ha sido sencilla. Pero para los que son de la economía informal, se está tratando de ayudar, tenemos un poco más de suerte los que estamos en una localidad con acceso a wifi y tiene algún docente, dirigente o joven estudiante que está más cercano a la tecnología y puede ayudar a hacer la carga en todo el proceso que ANSES propone.

Después, tenemos la dificultad donde la documentación no está al día y eso retrasa o complica que las familias puedan acceder a este beneficio. Urge reactivar los mercados de proximidad y los cinturones verdes de los pequeños pueblos del interior, reactivar la producción local. No solo en situaciones extremas como esta, sino que ya estaba siendo una necesidad. En este contexto también, urge terminar de resolver el acceso al agua para consumo humano, en nuestra zona 1 de cada 5 familias no tiene un módulo de agua segura. Y con eso resolver la producción, para asegurar la soberanía alimentaria. También en momentos como estos nos damos cuenta que la conectividad en términos de acceso a Internet y a cómo usar estas nuevas herramientas, está siendo una de las urgencias. Finalmente, en este contexto queda en evidencia el grave problema de violencia doméstica que tenemos en el medio rural”.

Lucía, está en Morrillo, Salta: “Nosotros tenemos la particularidad de que estamos sobre la Ruta Nacional 81 y por eso tenemos que resguardar mucho la seguridad de las entradas al pueblo, porque corremos más riesgos en la ruralidad. Todas las entradas del pueblo se cerraron y quedó una sola para controlar mejor, solo entran personas del pueblo. Acá en el pueblo tranquilo por ahora, no pasa nada. Pero Salta ya tiene sus decesos, su gente con el virus. En los pueblos todavía no ha llegado, estamos rogando que eso no pase y que obviamente todos, el día de mañana, podamos darnos un beso y un abrazo cuando todo esto pase”.

Ileana, en Amaicha del Valle, Tucumán, relató que “desde la comunidad se acataron las normas nacionales y provinciales de la restricción del transporte público. A mi lo que me preocupa y lo charlamos con las chicas para pensar acciones, son los casos donde hay violencia de género. Por ahí antes, la vía de escape era la socialización y ahora que todo está puertas adentro se hace más difícil mantener la seguridad en ese aspecto. Como grupo, hemos realizado por las redes campañas de ayuda y apoyo a las compañeras, hemos compartido las acciones de otras organizaciones que creemos suman a las problemáticas de la zona sobre situaciones de violencia en este contexto de aislamiento. Armamos una red virtual aunque sea para poder resolver esas circunstancias. Además de esto, se da el caso de que no nos permitían ir desde Amaicha a la localidad vecina Santa Maria (Catamarca), que es la que tiene el Banco Nación, comercios más grandes y farmacias más provistas. Las autoridades locales ancestrales realizaron un corte de ruta y se presentó gendarmería. A partir de ahí se acordó realizar viajes en vehículos oficiales para poder ir al cajero y realizar compras específicas en la otra comunidad. Y además se activó la entrega de viandas alimentarias en escuelas con personal voluntario de la comunidad”.

Los relatos que nos llegaron desde Paraguay comparten algunas similitudes y a su vez presentan algunas diferencias, características de su contexto particular. Verónica, desde la comunidad Yakye Axa, nos contó que “estamos acá siempre, como vivimos. Pero la epidemia no ha llegado a nuestra comunidad, gracias a Dios. Pero como siempre por este aislamiento, ninguna institución de Asunción ni nadie, viene a nuestra comunidad. Acá es difícil porque todo está trancado, no salen víveres, no han llegado acá”.

Angi, de la comunidad Macharetí, relató que “acá nosotros no tenemos un Centro donde se pueda atender a los pacientes, este es un gran problema. A nivel país, Paraguay no tiene suficientes recursos y sí o sí se estima que puedan estirar más la cuarentena. Los trabajadores ya no tienen más trabajo y el gobierno está viendo cómo hacer para apoyarlos. Creo que a mediados de abril van a repartir alimentos, pero creo que después la gente va a necesitar, no todos tienen un programa del gobierno. Acá no llueve más como antes, desde noviembre, este año la producción de zapallo y de poroto para el consumo humano se perdió. Por la sequía y por el calor elevado, 40°, 45°, se perdió toda la producción. Entonces es una preocupación más, porque hay niños y adultos y toda la comunidad, que dependen de eso. En cuanto al agua potable, yo siento que en los aljibes se va a terminar todo. Hasta ahora no llega la ayuda ni el mejoramiento y equipo del sistema de salud. En cuanto a la distribución de alimento todavía no existe para las comunidades indígenas. Los pobladores de la comunidad ya necesitan, la mayoría no tiene fuente de trabajo. Los pueblos indígenas del Chaco Paraguayo no están recibiendo tanto apoyo del gobierno y la asistencia de alimentos son parches, cuando se termine todo esto vamos a seguir igual. Las ayudas sociales del Estado se concentran en la capital».

Allí, en lugares donde podríamos estar desarrollando soberanía alimentaria y formas de producción rurales agroecológicas para una base de sustento más autónoma, se volvió fundamental la asistencia del gobierno. En estas realidades, se ve con más claridad la continuidad entre el cuidado del cuerpo y el cuidado del territorio que las mujeres encabezan. Atender las necesidades y el liderazgo de las mujeres a nivel local, es vital para luchar contra el COVID-19 y para todas las luchas que encaramos día a día.

En el siguiente link podes escuchar todos los relatos de estas mujeres.

*Esta nota fue producida en el marco de la Plataforma Colaborativa de Comunicación del Programa Defensoras Ambientales, impulsado por Fundación Plurales y Fondo de Mujeres del Sur. Co-financiado por Unión Europea, UICN-NL y Both Ends.